Este articulo es mi primer articulo publicado en la Revista Ethos y lo comparto
El factor de género en el campo laboral ha sido un estigma que no ha podido ser superado en las organizaciones del nuevo siglo. En un estudio realizado en 1994 por una firma de consultoría gerencial en los Estados Unidos de América señala que para la fecha se estimaba que solo el uno por ciento de los puestos directivos de las principales corporaciones de ese país descansaba en manos de mujeres y que se estimaba en 475 años el tiempo necesario para que al ritmo de cambio se incrementara en igualdad de condiciones laborales los puestos directivos de hombres y mujeres por igual.
Así mismo, dentro de las metas del desarrollo del milenio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la consagración y garantía de los derechos de la mujer es un "objetivo central de la agenda para el desarrollo" esto se traduce en una revelación de la importancia que tiene la igualdad de género en la evolución de las naciones, no sólo como indicador sino como motor de cambios en los países, tomado de Suarez (2006) quien a su vez afirma que el empoderamiento de la mujer está relacionado con al menos tres elementos: el ejercicio de sus derechos reproductivos, la eliminación de la violencia de género en las esferas pública y privada y la expansión de los derechos políticos de participación hasta la igualdad en el acceso a los mecanismos de toma de decisiones.
Muchos han sido los estudios científicos que han realizado investigadores de prestigiosas universidades del mundo sobre el aspecto femenino en el área laboral y directiva. Lassaga (2004) señala que todavía no se tiene claro el papel de la mujer en los aspectos directivos de la vida laboral en muchas naciones del mundo; incluidos países industrializados. Ello significa que en las actuales y principales corporaciones de bienes y servicios en el planeta se encuentran dirigidas por hombres y no hay posibilidad de acceso a la mujer en ocupar esos cargos. Lo que Gómez, Balkin y Cardy (2001) llaman la estereotipación de los cargos directivos. En otras palabras de la investigadora de este estudio, se ha “masculinizado” la dirección de las empresas.
Con respecto a lo anteriormente señalado, Lassaga (2004) señala que no se trata de identificar e implantar un modelo de dominación por otro, sino más bien entender que se trata de mediar entre las cualidades y habilidades de la mujer y el hombre en función de liderar de la manera más acertada al capital humano de una organización, promediando las capacidades y aminorando las limitaciones que uno u otro género puede presentar.
Por otro lado, se puede indicar que producto de las investigaciones realizadas en el campo laboral tomando solo en cuenta el factor género, dichos estudios indican una fuerte y marcada tendencia a desplazar o no permitir el ascenso de mujeres a cargos directivos empresariales. De esto se derivan conceptos tales como “techo de cristal” definido en su libro por Ann Morrison, “discriminación o segregación de género”, “acoso moral y sexual”.
Todos ellos facilitan la compresión de componentes ajenos o no inherentes a las capacidades, habilidades y conocimientos de la mujer en cargos de dirección; pero que limita en grado sumo su posibilidad de ascender hasta los mismos en empresas e instituciones caracterizada por una excelente planeación de carrera que solo es posible para los hombres.
Los modelos de liderazgo femenino en el campo político han sido tomados en cuenta por estudiosos de este problema. Así se tiene los ejemplos de la ex primer ministro de Gran Bretaña Margaret Tatcher, en 1982 cuando se desarrolló la guerra de las Malvinas, la ex primer ministro de la India Golda Meier, la presidenta de Panamá Mireya Moscoso, la ex presidenta de transición de Argentina Eva Perón, la ex presidenta de Filipinas Corazón Aquino y otros muchos casos. Pero estos arquetipos de mujeres exitosas en el campo político no se corresponden con lo logrado hasta ahora en la dirección de corporaciones en el mundo, salvo contada y raras excepciones.
De igual manera, un estudio del año 2004 sobre la habilidad, capacidad y conocimiento de liderazgo de la mujer en las principales 500 firmas empresariales del mundo indica una clara tendencia al crecimiento del rol protagónico de la mujer en cargos de dirección en dichas firmas. Para el mismo año, siete países del mundo estaban gobernados por mujeres entre ellos Indonesia, Filipinas, Sri Lanka, Finlandia, Irlanda, Letonia y Panamá, incorporándose en el 2005 Chile tras el triunfo de Michelle Bachelet en la presidencia y mas recientemente en el año 2007 en Argentina Cristina Fernández de Kirchner.
En los negocios se han destacado grandes empresarias como Coco Chanel, Mary Kay, Carolina Herrera, Oprah Winfrey y en el aspecto humanista – social resalta como mayor exponente la Madre Teresa de Calcuta. Esto indica que empresas como Avon Cosmetics, ATT y Wal Mart, han creado las condiciones necesarias para permitir a las mujeres acceder a un completo desarrollo de su planeación de carrera hasta llegar a ocupar importantes cargos directivos en sus estructuras de negocio.
Así mismo, las líderes femeninos deben en gran medida enfrentar retos a los que los hombres están acostumbrados. Uno de ellos es el reto de la autoridad. O´leary (2000) señala que este es uno de los desafíos a los que se enfrenta toda mujer que accede a cargos directivos de primordial importancia. Si la competencia por el cargo ha sido leal y fuerte no habrá problemas en que la comunidad de empleados reconozca la condición de líder en una mujer que dirige los destinos empresariales. Pero por el contrario, si ha sido una competencia desleal y parcializada, habrá más de un empleado dispuesto a ser la piedra de traba de esa alta ejecutiva empresarial.
En el contexto de la mujer venezolana, en la época colonial sufrió torturas, maltratos y sacrificios impuestos por el choque entre las razas. Esta situación ha cambiado con el transcurrir de los años, a través de la preparación académica y profesional de la mujer y la imperante necesidad de obtener ingresos adicionales para mantener el hogar. Esto se evidencia en el estudio de mercado de la revista Producto realizado en mayo 2004 por la firma Codyr Consultores, el cual indica que en Venezuela, la fuerza de trabajo activa es de más de 12 millones de personas, de las cuales casi 5 millones son mujeres. Y si bien hay más hombres empleados con los años, la brecha entre géneros en el ámbito laboral se ha ido reduciendo.
En otro orden de ideas, el estudio de Weffe (2004) y publicado en la revista venezolana de estudios de la mujer, refiere sobre las capacidades, cualidades y habilidades distintivas del liderazgo femenino que indican una marcada tendencia a poseer las actitudes personales de decisión, dinamismo, firmeza, pasión, integridad, equilibrio entre el optimismo y el realismo, disposición a delegar convenientemente y la capacidad de motivar tanto al equipo gerencial y a todos los empleados. A la vez que señala con una contundencia demoledora que el dominio histórico del hombre sobre la mujer se traduce en un valor que los sociólogos llaman patriarcado, y este dominio expresado en jerarquía se manifiesta en todas las estructuras sociales y sesga a las instituciones.
Según Dakduk (2002) tomando de Ascanio (2009) la inserción laboral de la mujer ha traído consecuencias en el ámbito laboral, especificando entre estos:
· El hecho de que la mujer produzca tanto como el hombre, ha hecho que la población envejezca, ya que la mujer se casa y tiene hijos más tarde.
· Reducción del número de hijos por hogar, incluso en los estratos socioeconómicos más bajos.
· Cuando la mujer no puede contratar los servicios del hogar a terceros, la misma se sobrecarga de los trabajos domésticos lo que acarrea problemas de salud, estrés y depresión, aunado a que los valores clásicos de casarse y tener hijos tiene mucho peso en la vida de la mujer; y el deber de ser una profesional exitosa, buena esposa y madre, contribuye a incrementar la presión.
Es posible entonces, que la mujer ¿pueda equilibrar los roles de mujer, profesional, esposa y madre? ¿Debe adoptar las características de los líderes masculinos para lograr ser exitosa en el mercado?
Según un estudio de la Revista Gerente (2009) la mujer tiene algunas ventajas con respecto a los hombres derivadas de las características propias del género, entre los que se cuentan la sensibilidad de las damas para la negociación, genera empatía con sus pares, poseen una mayor disciplina financiera que los hombres.
Así también, en el mismo articulo menciona las desventajas que presenta la mujer como lo son el hecho de cuidadora de sus iguales, con tendencia a la sobreprotección, también en algunos países especialmente en Europa se experimenta un aumento de damas que a partir de los 40 comienzan a desincorporarse del mercado laboral para dedicarse a los valores clásicos de la mujer.
Mucho se ha hablado de una ley que regule en Venezuela el tiempo de trabajo de la mujer que comparte los roles de profesional, madre y esposa, para de esta manera poder lograr el equilibrio de los mismos. Pero esto podría dar solución a esta incertidumbre pero genera nuevas interrogantes: ¿Sera evaluada en igualdad de condiciones que sus pares tiempo completo? ¿Su productividad se afectaría?
Otros retos al cual se enfrentan las mujeres hoy en día es a que las organizaciones tradicionalmente patriarcales, como lo son la discriminación de genero, acoso moral, techo de cristal, prejuicios para frenar el ascenso de mujeres en posiciones estratégicas en las organizaciones, entre otros.La mujer hoy en día, aporta a las teorías de liderazgos nuevos elementos que permiten ver este como un liderazgo emergente con cualidades, habilidades y características particulares, que marcan la nueva generación de gerentes.
El factor de género en el campo laboral ha sido un estigma que no ha podido ser superado en las organizaciones del nuevo siglo. En un estudio realizado en 1994 por una firma de consultoría gerencial en los Estados Unidos de América señala que para la fecha se estimaba que solo el uno por ciento de los puestos directivos de las principales corporaciones de ese país descansaba en manos de mujeres y que se estimaba en 475 años el tiempo necesario para que al ritmo de cambio se incrementara en igualdad de condiciones laborales los puestos directivos de hombres y mujeres por igual.
Así mismo, dentro de las metas del desarrollo del milenio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la consagración y garantía de los derechos de la mujer es un "objetivo central de la agenda para el desarrollo" esto se traduce en una revelación de la importancia que tiene la igualdad de género en la evolución de las naciones, no sólo como indicador sino como motor de cambios en los países, tomado de Suarez (2006) quien a su vez afirma que el empoderamiento de la mujer está relacionado con al menos tres elementos: el ejercicio de sus derechos reproductivos, la eliminación de la violencia de género en las esferas pública y privada y la expansión de los derechos políticos de participación hasta la igualdad en el acceso a los mecanismos de toma de decisiones.
Muchos han sido los estudios científicos que han realizado investigadores de prestigiosas universidades del mundo sobre el aspecto femenino en el área laboral y directiva. Lassaga (2004) señala que todavía no se tiene claro el papel de la mujer en los aspectos directivos de la vida laboral en muchas naciones del mundo; incluidos países industrializados. Ello significa que en las actuales y principales corporaciones de bienes y servicios en el planeta se encuentran dirigidas por hombres y no hay posibilidad de acceso a la mujer en ocupar esos cargos. Lo que Gómez, Balkin y Cardy (2001) llaman la estereotipación de los cargos directivos. En otras palabras de la investigadora de este estudio, se ha “masculinizado” la dirección de las empresas.
Con respecto a lo anteriormente señalado, Lassaga (2004) señala que no se trata de identificar e implantar un modelo de dominación por otro, sino más bien entender que se trata de mediar entre las cualidades y habilidades de la mujer y el hombre en función de liderar de la manera más acertada al capital humano de una organización, promediando las capacidades y aminorando las limitaciones que uno u otro género puede presentar.
Por otro lado, se puede indicar que producto de las investigaciones realizadas en el campo laboral tomando solo en cuenta el factor género, dichos estudios indican una fuerte y marcada tendencia a desplazar o no permitir el ascenso de mujeres a cargos directivos empresariales. De esto se derivan conceptos tales como “techo de cristal” definido en su libro por Ann Morrison, “discriminación o segregación de género”, “acoso moral y sexual”.
Todos ellos facilitan la compresión de componentes ajenos o no inherentes a las capacidades, habilidades y conocimientos de la mujer en cargos de dirección; pero que limita en grado sumo su posibilidad de ascender hasta los mismos en empresas e instituciones caracterizada por una excelente planeación de carrera que solo es posible para los hombres.
Los modelos de liderazgo femenino en el campo político han sido tomados en cuenta por estudiosos de este problema. Así se tiene los ejemplos de la ex primer ministro de Gran Bretaña Margaret Tatcher, en 1982 cuando se desarrolló la guerra de las Malvinas, la ex primer ministro de la India Golda Meier, la presidenta de Panamá Mireya Moscoso, la ex presidenta de transición de Argentina Eva Perón, la ex presidenta de Filipinas Corazón Aquino y otros muchos casos. Pero estos arquetipos de mujeres exitosas en el campo político no se corresponden con lo logrado hasta ahora en la dirección de corporaciones en el mundo, salvo contada y raras excepciones.
De igual manera, un estudio del año 2004 sobre la habilidad, capacidad y conocimiento de liderazgo de la mujer en las principales 500 firmas empresariales del mundo indica una clara tendencia al crecimiento del rol protagónico de la mujer en cargos de dirección en dichas firmas. Para el mismo año, siete países del mundo estaban gobernados por mujeres entre ellos Indonesia, Filipinas, Sri Lanka, Finlandia, Irlanda, Letonia y Panamá, incorporándose en el 2005 Chile tras el triunfo de Michelle Bachelet en la presidencia y mas recientemente en el año 2007 en Argentina Cristina Fernández de Kirchner.
En los negocios se han destacado grandes empresarias como Coco Chanel, Mary Kay, Carolina Herrera, Oprah Winfrey y en el aspecto humanista – social resalta como mayor exponente la Madre Teresa de Calcuta. Esto indica que empresas como Avon Cosmetics, ATT y Wal Mart, han creado las condiciones necesarias para permitir a las mujeres acceder a un completo desarrollo de su planeación de carrera hasta llegar a ocupar importantes cargos directivos en sus estructuras de negocio.
Así mismo, las líderes femeninos deben en gran medida enfrentar retos a los que los hombres están acostumbrados. Uno de ellos es el reto de la autoridad. O´leary (2000) señala que este es uno de los desafíos a los que se enfrenta toda mujer que accede a cargos directivos de primordial importancia. Si la competencia por el cargo ha sido leal y fuerte no habrá problemas en que la comunidad de empleados reconozca la condición de líder en una mujer que dirige los destinos empresariales. Pero por el contrario, si ha sido una competencia desleal y parcializada, habrá más de un empleado dispuesto a ser la piedra de traba de esa alta ejecutiva empresarial.
En el contexto de la mujer venezolana, en la época colonial sufrió torturas, maltratos y sacrificios impuestos por el choque entre las razas. Esta situación ha cambiado con el transcurrir de los años, a través de la preparación académica y profesional de la mujer y la imperante necesidad de obtener ingresos adicionales para mantener el hogar. Esto se evidencia en el estudio de mercado de la revista Producto realizado en mayo 2004 por la firma Codyr Consultores, el cual indica que en Venezuela, la fuerza de trabajo activa es de más de 12 millones de personas, de las cuales casi 5 millones son mujeres. Y si bien hay más hombres empleados con los años, la brecha entre géneros en el ámbito laboral se ha ido reduciendo.
En otro orden de ideas, el estudio de Weffe (2004) y publicado en la revista venezolana de estudios de la mujer, refiere sobre las capacidades, cualidades y habilidades distintivas del liderazgo femenino que indican una marcada tendencia a poseer las actitudes personales de decisión, dinamismo, firmeza, pasión, integridad, equilibrio entre el optimismo y el realismo, disposición a delegar convenientemente y la capacidad de motivar tanto al equipo gerencial y a todos los empleados. A la vez que señala con una contundencia demoledora que el dominio histórico del hombre sobre la mujer se traduce en un valor que los sociólogos llaman patriarcado, y este dominio expresado en jerarquía se manifiesta en todas las estructuras sociales y sesga a las instituciones.
Según Dakduk (2002) tomando de Ascanio (2009) la inserción laboral de la mujer ha traído consecuencias en el ámbito laboral, especificando entre estos:
· El hecho de que la mujer produzca tanto como el hombre, ha hecho que la población envejezca, ya que la mujer se casa y tiene hijos más tarde.
· Reducción del número de hijos por hogar, incluso en los estratos socioeconómicos más bajos.
· Cuando la mujer no puede contratar los servicios del hogar a terceros, la misma se sobrecarga de los trabajos domésticos lo que acarrea problemas de salud, estrés y depresión, aunado a que los valores clásicos de casarse y tener hijos tiene mucho peso en la vida de la mujer; y el deber de ser una profesional exitosa, buena esposa y madre, contribuye a incrementar la presión.
Es posible entonces, que la mujer ¿pueda equilibrar los roles de mujer, profesional, esposa y madre? ¿Debe adoptar las características de los líderes masculinos para lograr ser exitosa en el mercado?
Según un estudio de la Revista Gerente (2009) la mujer tiene algunas ventajas con respecto a los hombres derivadas de las características propias del género, entre los que se cuentan la sensibilidad de las damas para la negociación, genera empatía con sus pares, poseen una mayor disciplina financiera que los hombres.
Así también, en el mismo articulo menciona las desventajas que presenta la mujer como lo son el hecho de cuidadora de sus iguales, con tendencia a la sobreprotección, también en algunos países especialmente en Europa se experimenta un aumento de damas que a partir de los 40 comienzan a desincorporarse del mercado laboral para dedicarse a los valores clásicos de la mujer.
Mucho se ha hablado de una ley que regule en Venezuela el tiempo de trabajo de la mujer que comparte los roles de profesional, madre y esposa, para de esta manera poder lograr el equilibrio de los mismos. Pero esto podría dar solución a esta incertidumbre pero genera nuevas interrogantes: ¿Sera evaluada en igualdad de condiciones que sus pares tiempo completo? ¿Su productividad se afectaría?
Otros retos al cual se enfrentan las mujeres hoy en día es a que las organizaciones tradicionalmente patriarcales, como lo son la discriminación de genero, acoso moral, techo de cristal, prejuicios para frenar el ascenso de mujeres en posiciones estratégicas en las organizaciones, entre otros.La mujer hoy en día, aporta a las teorías de liderazgos nuevos elementos que permiten ver este como un liderazgo emergente con cualidades, habilidades y características particulares, que marcan la nueva generación de gerentes.
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